Mi experiencia en una sesión de Terapia de Bosque


La semana pasada tuve la hermosa oportunidad de asistir a una sesión de Terapia de Bosque junto a unos amigos. Era algo que hace mucho que quería experimentar, desde que supe que existía un método llamado “Shinrin Yoku”, o “Baños de Bosque”.


Siempre me he sentido atraída por los árboles y bosques. Amo la naturaleza en general, me encanta el mar, la montaña y el campo… pero los bosques siempre han sido más llamativos para mí. La sensación de estar rodeada de enormes árboles me hace sentir segura, en calma...así que me hizo todo el sentido del mudo cuando escuché sobre los inmensos beneficios de estar de manera presente, en consciencia plena, dentro de un bosque.


Tanto llamó mi atención, que comencé a leer un montón de libros sobre el tema! Así que toda esta información inspiradora + la situación pandemia...fue la motivación perfecta para querer vivir esta experiencia justamente ahora. Y puedo decir que ha sido uno de los momentos más lindos y enriquecedores de mi año.


La terapia fue guiada por 2 cálidas y dulces mujeres, Gabriela y Virginia, y el lugar elegido fue el Parque Nacional Río Clarillo, en Pirque, un entorno realmente hermoso donde estuvimos 3 horas viviendo diferentes actividades propuestas por nuestras guías. Algunas en completo silencio, otras en parejas y otras en grupo.


Al comienzo debo decir que fue difícil para mí relajarme y conectarme con la paz que otorga el bosque, porque tengo el oído muy sensible y siempre me ha perturbado el zumbido de los insectos cuando vuelan muy cerca de mi oído… y estaba lleno de insectos voladores ruidosos!!! Así que tuve que hacer un esfuerzo para aceptar que ese sonido iba a acompañarme durante toda la sesión (sentí que era una especie de prueba e invitación a soltar mis ideas preconcebidas de cómo “debería” sentirme en ese momento).


He estado varias veces en un bosque, pero todas las veces anteriores había sido en algún trekking o paseo de amigos o familia, donde la experiencia es muy diferente. Ambas situaciones me parecen súper gratificantes y me encantan… pero nunca antes había vivido el bosque de una manera tan conectada y presente. Durante la sesión, se nos hizo la invitación de contemplar en silencio con todos nuestros sentidos. Esto hizo que pudiera percibir diferentes sensaciones en mi cuerpo, que poco a poco fueron logrando una sensación de absoluto bienestar y emoción. Hubo momentos en los cuales estaba tan emocionada y conmovida por toda esa energía hermosa, que no pude contener las lágrimas. Abracé y puse mis manos sobre algunos árboles durante varios minutos, pero ya no para tomarme una foto (como había hecho en otras ocasiones antes) si no para abrirme a sentirlos profundamente.


No muchas personas que me conocen saben que me inicié en Reiki hace un tiempo. Y es algo que he practicado con personas cercanas y conmigo misma. No me dedico a eso, pero es algo que amo hacer. Y al hacer Reiki se siente mucha energía en el cuerpo, principalmente en las manos. Cada persona la siente diferente, pero yo siento una vibración fuerte, calor y un movimiento ondulante. Esta vez, cuando posé mis manos sobre el árbol en el que estaba apoyada en la foto de más abajo, sentí mucha energía, pero diferente a la que había sentido antes practicando Reiki con personas. Sentí una especie de latido en el centro de mi mano...como si fuera un corazón .


Los días anteriores a este baño de bosque, habían sido un poco tristes y complejos para mí. Hubo un duelo familiar inesperado con mucha tristeza a mi alrededor y también afloraron algunas inseguridades que están presentes en mí, y que en un momento de energía baja como ese, se hicieron más presentes. Y esta maravillosa experiencia en el bosque, me hizo recobrar energías, me ayudó a retomar la sensación de seguridad y conectarme con mi esencia. Me hizo recordar que también soy parte de la naturaleza, como todos los seres humanos. Me hizo sentir que estamos todos unidos, que todos somos energía… y esto me dio paz y seguridad.


Si bien lo que estoy contando ahora es súper emocional y algo muy personal (quizá para algunos puede ser medio místico y loco también), hay muchos estudios científicos que demuestran que los árboles secretan unas sustancias llamadas fitocindas, que vuelan por los aires para que ellos puedan comunicarse entre sí, y también protegerse de insectos y gérmenes. Y estas sustancias, al ser inhaladas por las personas, generan una serie de beneficios importantes, como bajar los niveles de de cortisol y adrenalina (hormonas que elevan la presión sanguínea, el ritmo cardíaco y elevan el estrés), y aumentar la presencia de glóbulos blancos, que refuerzan nuestro sistema inmune.


Así es que además de la experiencia emocional que ofrece La Terapia de Bosque, también ayuda a fortalecer nuestro sistema inmune y bajar los niveles de estrés, que a su vez ayuda para elevar la sensación de bienestar, mejorar la calidad del sueño y potenciar la creatividad. Así que es una experiencia totalmente recomendada para todas las personas que amen la naturaleza y quieran beneficiarse de todo lo maravilloso que ella nos ofrece.


Acá les comparto algunas fotos de ese hermoso día:

Y les dejo los links a las cuentas de Instagram de Gabriela y Virginia, para ir conociendo más sobre esta maravillosa terapia y ver las próximas fechas que ofrecerán:


Gabriela Iglesias, Naturaleza para Sanar

Virginia Rioseco, Terapia de Bosque Sur